El cemento pulido
El cemento pulido para quedar bien precisa seguir un proceso específico a este tipo de material y acabado. Primero es importante saber que para conseguir un suelo de calidad es necesario respetar ciertas condiciones.
- El espesor : Se recomiendan 6 centímetros como mínimo. (120kg/m2).
- El mallazo : Es obligatorio usarlo para darle estructura y un mínimo de resistencia al tránsito, a los cambios térmicos y las grietas.
- Las resinas : Mejoran la elasticidad del cemento reduciendo la aparición de grietas.
- Las juntas : Horribles pero necesarias para reducir el riesgo de fisuras provocadas por el uso de agua en el proceso (al secarse el cemento tira provocando las grietas). Separar las juntas de 5 metros máximo. Esto permite reducir pero no eliminar el riesgo de fisura en el pavimento.
Una vez preparadas las superficies se coloca el mallazo y se echa el mortero. Recién puesto el mortero, se nivelan las superficies con un regle. Este tiene que ser lo más largo posible según el espacio y la destreza del operario. Es el momento de que todas las burbujas de aire se evacuen. Empieza el fraguado y ahora la experiencia del albañil es importantísimo. Tiene que evaluar cuando el suelo es apenas lo suficientemente fuerte como para soportar su peso y el trabajo de la fratasadora, para empezar a compactar y a pulir el mortero de cemento y aditivos. Este proceso debe realizarse mientras quede suficiente humedad como para esparcir los polvos de cemento y colorantes para que adhieran eficazmente. Microcemento y cemento pulido comparados.



